sábado 5 de julio de 2008

Baby



La miseria de sentirse miserable.

El temor de no encontrar alguien que piense en ti el día que te mueras y tu cadaver coma gusanos mientras los gusanos te comen a ti.

La mierda que recorre tu ser mientras sonries y piensas "estoy viva, estoy viva, soy feliz" pero sabes que es una felicidad insana. El precipicio te abre los brazos para que te estrelles como un huevo crudo. Y tu sonries.


Anoche vi por primera vez una estrella fugaz...y no se me ocurrió nada que pedir


Te sumerges en las espirales de tu propio laberinto. Antes lo hacias y esperabas que te saquen del hoyo: una mano amiga siempre estaba ahi, evitando que pises el charco de mierda que debias atravesar.

Pero hoy te rehusas a extender la mano. Quieres experimentar un revolconcito en la mierda: aspirar su olor nauseabundo, que la textura te manche la piel y se clave en tus uñas con manicure. Por una vez probaras el olor de la porquería. Por una vez optarás por vivir a perpetuidad en el delicioso estado de la perturbación mental, o salir.

Sola.

Pero estas viva, y eso te gusta, y te complace, como una canción deliciosa que coincide con el momento preciso en que se encuentra tu humor.

Desde el lugar en donde te encuentras vislumbras el final de la cueva. Pero por primera vez no quieres saber que hay del otro lado. Y eso te gusta.