Ella será muy joven y graciosa. Una mujercita dulce y pura, que te regalará vida. Ella tendrá una mirada cristalina y tu te reflejarás en ella. Te abrazará y te dará su pureza. Verás a través de ella como si fuera un vidrio y verás la vida desde sus ojos. El panorama se vislumbrará ensoñador mientras tomas su mano y besas su cuerpo.
Tu serás el que le de su primera vez, su primer amor con el que todo será posible. Harás sus sueños realidad y ella hará realidad los tuyos.
Ella te estrechará entre sus brazos derrochando inocencia. Su aroma será el aroma de las flores en la madrugada, su sonrisa te quitará todas las penas que regala la vida. Ella curará tus heridas. Yo ahora no soy más que una flor marchita sintiendo dolor por un futuro aún inexistente.
Ella te regalará su vida, valioso tesoro que no aventarás por la borda. Ella será el consuelo a tantos años de desvelo y soledad malsana.
Yo estaré mirando de lejos, escondida en un pozo sin fondo, mirándo cómo en la superficie tus ojos brillan una vez más ante una vida compartida que no es la mia, ante un sueño en donde no aparece ni mi sombra.
Ella será esa pieza que le faltaba a tu alma para alcanzar la pureza, limpiará todo rastro de maldad y querrás ser su angel, su sombra, su guía y su guardián, el hombre que cuida su vida y su sueño, el que podría amanecer velandola, contemplando su rostro.
Yo me ocultaré en una esquina con la cabeza entre las piernas, miraré de lejos tu dicha y sin que me notes para no manchar tu felicidad con mi presencia malsana, para no pisar a tu flor con mi maldita mirada, con la lluvia negra que acompaña la frustración de ser un alma desgarrada.
Ella cuidará de ti por mi, te regalará la felicidad infinita y yo no seré feliz porque tu eres feliz.
Ella te envolverá con su manto protector y no podré voltear a mirarte. Serás un hombre completo con solo tomar su mano.
Ella te hará comprender la vida y entonces todo tu ser tendrá sentido y una razón de ser: vivirás para su beso.
Yo daré tumbos con la frente en alto y el pecho encogido, vagaré por la nebulosa de mi insanía disfrutando cada momento de soledad, cada momento en que la espiral que parecía sin fondo se hace más y más profunda.
Ella se burlará de mí y a mi me parecerá una estúpida. Ella nunca comprenderá mis ideas ni mis sentimientos. Yo desearé que la despedaze un camión o que súbitamente se convierta en una lesbiana.
Yo lloraré su presencia hasta quedarme sin lágrimas una vez más como tantas. Tú envejecerás a su lado y yo ya estaré muerta. Tu llorarás su ausencia si te mueres primero. Y viceversa.
Y seguiré vagando como espíritu errante e incomprendido. Y mi sombra estará tallada en tu pared a perpetuidad porque nunca resolveré las interrogantes que me obsequió tu ausencia.
Ella será la mujer más feliz del mundo. Yo escupiré la foto de ambos en cuanto pueda.